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Resulta curiosa la reacción de la gente cuando les dices que eres Psicóloga: ¿me vas a psicoanalizar?; y el que no te dice eso te mira cara de extrema incredulidad en plan “yo no creo en esas cosas”, como si la Psicología no se estudiara en la Universidad o fuera un dogma aislado de la credibilidad o rigurosidad que puedan tener el resto de doctrinas que se imparten en una Cátedra. Así que para poner un poco de luz sobre la cuestión, intentaré explicar un poco en qué consiste nuestro trabajo, a ver si consigo convertir la Psicología en una profesión tan válida, creíble o loable como la de un arquitecto, un administrativo o un zapatero.

Podría empezar mi discurso explicando lo estupendo que es mi currículum académico y todos los cuadros clínicos que intervengo, pero prefiero decir que básicamente un Psicólogo lo que hace es transmitir las herramientas precisas para que el sujeto en cuestión sea capaz de solucionar un problema, mejorar una situación personal u optimizar una habilidad para incrementar la calidad de vida en su día a día. Evidentemente en materias de Salud, el peso Factor Humano es importante independientemente de que el Psicólogo en cuestión fuera el más brillante de su promoción, y es que no vamos a confiar en un Nutricionista si la percepción que tenemos de él no es de persona saludable precisamente o no confiaremos mucho en un masajista si le vemos trabajando con una mano enyesada. Con eso quiero decir que los Psicólogos también somos personas; es decir, tenemos problemas, tenemos decepciones, nos ponemos tristes, al igual que equivocamos de vez en cuando. Eso sí, como profesionales en el campo del Bienestar Emocional, es nuestro deber cuidar de nuestra Salud Mental al igual que un Bombero cuida de su Salud Física o un Nutricionista cuida su Dieta. Dicho eso y viendo la incertidumbre general que despierta el “Soy Psicóloga”, voy a tratar de aclarar un poquito en qué consiste nuestro trabajo. La Psicología estudia el comportamiento humano a través de la Estadística, de la Biología, de la Filosofía… en otras palabras, nos enseñan a comprender Procesos Mentales como la Percepción, Motivación, Inteligencia, Pensamiento, Personalidad, Emociones, Conciencia, Inconsciencia o las Relaciones Personales a través del prisma científico pero también a través de algunas escuelas teóricas: Psicoanàlisis, Gestalt, Humanista… Digamos que un Psicólogo es como el resto de seres humanos solo que dispone de un mapa y una linterna que le permite encontrar la explicación y el camino de actuación para abordar un problema. ¿Un ejemplo? Cambiar  palabras clave como un “siempre” por un “en ocasiones”: No es lo mismo decir “Todo me sale mal” que decir “En ocasiones las cosas me salen bien y en otras mal, intentaré hacerlo mejor la próxima vez” Pensar en probabilidades reales o no polarizar: Te puedes estresar pensando que llegarás tarde a esta entrevista tan importante por una posible avería del coche o algo similar, cuando la realidad es que en los últimos doce meses el coche te ha fallado 0 veces. Otra tendencia es ver las cosas blancas o negras y no siempre es así, las cosas no pueden ir tan bien como desearíamos pero tampoco es conveniente calificarlas como terribles o catastróficas y es que, en ocasiones, la utilización de unas palabras u otras pueden cambiar por completo el mensaje de un discurso. En el caso de los niños se les educa para comunicarse con asertividad o a identificar sus emociones jugando; se les enseña a controlar el temperamento si son excesivamente impulsivos con cuentos u objetos como el recurso del Semáforo, y se refuerza siempre positivamente su buena conducta en la consulta a través del juego.

Así que ni somos magos, ni amigos de alquiler para escuchar, ni hacemos dibujitos mientras la gente nos cuenta sus problemas y mucho menos psicoanalizamos a todo el mundo a todas horas y en todos sitios. Somos personas con formación específica que nos permite acompañar a otras personas que por un motivo u otro no duermen, están nerviosas, se sienten tristes, decepcionadas con un mundo que no resulta ser tal y cómo esperaban, o que tienen tal embrollo de pensamientos en la cabeza que no saben ni por dónde empezar… A veces la consulta se convierte en un espacio mucho más pragmático y emocionalmente poco intenso: un informe Forense o incluso Orientación Laboral si el Profesional tiene formación y experiencia en estos campos serían ejemplos de servicios que podemos ofrecer como Psicólogos.

Espero haber aclarado algunas dudas acerca de la Psicología, una profesión tan desconocida y popular a la vez. Si no nos valoramos nosotros ¿quién lo hará?

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